Felix Formental
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El Maestro

Es en el Barrio de Los Hoyos de Santiago de Cuba, en Cuba, donde nace Félix Formental,   exactamente en la calle “Campito” esquina a “Callejuela”, suceso  que le aporta mucho en cuanto a su cultura musical, su oído rítmico y gusto por los toques de  rumba,  guaguancó y golpes de tambor y congas de distintos estilos, principalmente los golpes Pilón, Masón y Columbia que desde niño escuchaba. Tuvo  además el privilegio de escuchar  desde cualquier espacio de su hogar,  a una buena  cantidad de famosos y muy respetados  tocadores  de congas de carnaval,  ya que  esa esquina  y otras también muy conocidas de ese barrio eran  puntos de encuentro,  de los tocadores de la más famosa comparsa del carnaval  de Santiago de Cuba, la conocida mundialmente como La Conga de Los Hoyos, “El Cocoyé”, de la que dice que escucharla en vivo es una sensación única y muy contundente, que te atrapará y hará vibrar, saltar, bailar y arrollar sin descanso por muchas horas, junto a otras quince o veinte mil personas embriagadas por los golpes Masón, Pilón y Columbia que producen unos treinta tocadores  que no podrás olvidar jamás. Es todo.   
Después su familia se mudó para el barrio de El Tivolí, ambiente de comparsas, orquestas de baile, soneros famosos, músicos, cantantes, competencias de baile, patines, bicicletas, pandillas de peleas, olor a  mar, a ron Palmita, etiquetas de cervezas Hatuey, Polar  y Cristal, pasquines de políticos, ambiente de son, danzón, conga, guaracha, y por si fuera poco, la coral y el beisbol en el colegio de curas, castigos por escaparse  a pescar por los muelles  de la bahía  y sacar malas notas en el colegio, también por irse a nadar en zonas prohibidas de la bahía, por andar descalzo teniendo zapatos; fue una etapa de rebeldía, no le interesaba la escuela, le interesaba poner los pies en la tierra, en las rocas, en el pavimento, en el fango,  oler el mar, conocer el olor de los distintos tipos de madera  aserrada en la carpintería de enfrente, tocar los árboles, aprender a pescar y no había castigo que se lo impidiera, calladito pero lo volvía a hacer.

De pronto tenia trece años y su familia se volvió a mudar, esta vez para el barrio Reparto Sorribes, pero ahora incluyendo a su madre y a partir de esto  todo cambió, tuvo su primera novia, entró y permaneció seis años en un coro profesional llamado “Los Madrigalistas” de Miguel García (renombrado músico, director y compositor cubano), allí estudiaba música hasta que entró al conservatorio Esteban Salas, se graduó de bachiller técnico en Electricidad y dice haber roto más zapatos entre los dieciséis y diecinueve años de edad arrollando detrás de las congas  de carnaval y bailando con las orquestas famosas de su ciudad  y del país, que en toda su vida.

Practicaba  el beisbol  y ocasionalmente boxeo y campo y pista. Fue en esta etapa  que  comenzó  a explorar la técnica del canto con personas que ya se desempeñaban como cantantes profesionales de la música popular y del canto lírico. En la mañana visitaba a un amigo, Manolo Pardo, para escuchar su colección de  grandes cantantes de Ópera y hablar de técnica de canto, casi al medio día iba a “La casa de la música” a escuchar los ensayos de la Orquesta Sinfónica y cuando terminaban, allí mismo se reunía con otros amigos para compartir conocimientos de lo que habían estudiado en sus respectivas clases  de canto; en la tarde a practicar beisbol cuando no tenía que ir a clases en el conservatorio y durante la noche, ensayos con el coro de 7 a 10:30 p.m. para preparar las distintas presentaciones de fines de semana.

A los 20 años de edad, se traslada a La Habana para cantar con un cuarteto vocal, “El Cuarteto del Rey” y continuar con sus estudios de técnica vocal, actuación e interpretación con muy destacados maestros  del país.

Luego comienza un trabajo muy intenso como cantante solista en producciones musicales de  destacados  productores y coreógrafos cubanos como Joaquín Riviera, Roberto Morales, Rafael Hernández, Orlando Beltrán, Rogelio Martínez por mencionar algunos y siempre para importantes centros nocturnos del país, tales como el Salón Bajo las Estrellas y Salón Arcos de Cristal de Tropicana, el Salón Continental del Hotel Internacional de Varadero, Cabaret del Hotel Oasis en Varadero, el Cabaret Parisién del Hotel Nacional, el Salón Copa del Hotel Riviera, el Cabaret  Caribe del Hotel Habana Hilton, Salones del Hotel Capri, Balcón del Caribe en Santiago de Cuba, Cabaret Caribe de Camaguey, Salón del Hotel Jagua de Cienfuegos así como presentaciones en teatro y televisión, además de grabaciones ocasionales para la EGREM en producciones discográficas de cuentos infantiles.

Ingresa al Instituto Superior de arte pero luego sigue con maestros privados, entre otras cosas pero  principalmente, a causa de la intensidad de trabajo, vivía del canto  y fueron 19 años ya como solista  presentándose casi a diario y siempre estudiando la técnica del canto y de todo lo que le pareciera que tenía que ver con el buen desarrollo de las cualidades vocales de un profesional de la voz  hablada y cantada, Félix Formental  se ha presentado a cantar en vivo con acompañamiento de orquesta en más de 4000 oportunidades.

En Octubre de 1982  emigra de Cuba con dirección a Venezuela, gracias principalmente al entusiasmo y ayuda de su gran amigo y hermano Ricardo Quijano, que le consiguió como por arte de magia y en tiempo record, lo que parecía imposible conseguir en aquel tiempo para salir de su país, una “visa”. A partir de ahí la historia es larga pero sin ese primer paso no habría “nada” de lo que sigue.

Al comienzo de 1983 ya daba clases de técnica vocal en “Estudios del Este” con el apoyo de Eduardo Cabrera (El negro Cabrera), Alí Agüero, Zenaida Riera,  Chelique Sarabia, Pucho Escalante y Alfredo Cardentey, según sus palabras, amigos verdaderos, gente excepcional,  seres humanos de altura máxima.  

Sus primeros alumnos eran además sus amigos y entre ellos se cuentan Zenaida Riera y el grupo Los Cuñaos, Mirtha Pérez, Delia, Eduardo Serrano, Víctor Giménez, Wendy  y más.

Luego vinieron unos años de trabajo vocal para los actores de “La Compañía Nacional de Teatro”, con las obras musicales “La verdadera historia de Pedro Navaja”, “A bailar con Billo”  y otras como “Un salto atrás”. Una muy importante experiencia práctica, fue  el trabajar diariamente las voces de decenas de excelentes profesionales del teatro, empeñados en responder  al reto de cantar para su público, con el mismo alto nivel de desempeño de siempre… y lo lograron. Según Félix aquellos magníficos actores se incluyen entre las personas más profesionales y apasionadas con el trabajo  que él  haya conocido, gracias a eso lograron superar sus metas y la prueba está en el tiempo record que se mantuvieron estas obras en cartelera.

A la pregunta de quién o quienes estaban al frente de esto, pues nada más y nada menos que directores y productores de la talla y prestigio de Isaac Chocrón, Ugo Ulive, Pablo Cabrera, Joaquín Riviera y todos sus colaboradores.

Durante la mañana y la tarde atendía a cantantes, actores,  locutores, abogados, médicos, ingenieros, maestros y a todo tipo de profesional y aficionado que tuviera interés por el canto, siempre y cuando su condición auditiva fuera buena para la música; desde ese entonces y hasta hoy  considera que si alguien tiene  un buen  oído musical  y algo que decir, bien puede desarrollar sus habilidades de comunicación cantada, con la voz que tenga, mientras que otra cosa sería el   trabajo para desarrollar al máximo sus cualidades vocales.        

Entre sus alumnos y personas con las que ha colaborado en el desarrollo de su talento vocal y artístico en los últimos veinticinco años (desde 1983) se cuentan conocidos cantantes de balada, bolero, salsa, merengue, rap, hip-hop, reggaetón, folklor venezolano, ópera, así como también actores, locutores y otros;  todo tipo de voz y estilo era un buen candidato para poner en práctica su naciente método de desarrollo vocal. Esto se volvió una pasión, un motivo de existencia al extremo que dejó un poco de lado su carrera como cantante y se dedicó de lleno a las carreras artísticas de los demás aunque trabajando en el desarrollo de su propia voz como instrumento de comprobación de su sistema. Su lema y divisa siempre ha sido la  “práctica, o no se comprobará la teoría”.

En la década de los noventa el trabajo con voces fue muy intenso ya que debía dar clases durante la mañana, la tarde y parte de la noche por la cantidad de talento del canto la actuación y la locución que atendía en su estudio. Podía pasar que un importante canal de televisión le inscribiera en sus clases a los nóveles actores de una novela de corte juvenil o que importantes representantes artísticos y productores musicales como El negro Mendoza o Manuel Guerra, le dieran la responsabilidad de preparar técnicamente, las voces de los cantantes principales de orquestas juveniles, que luego se convertirían en grandes favoritos nacional e internacionalmente, o que actores de otros países contratados para una novela televisiva en Venezuela, asistieran a sus clases con regularidad para mantener en forma sus voces.

La década de los noventa al igual que la de los ochenta fue al decir de Félix, de gran variedad calidad y cantidad en cuanto al talento vocal y musical con el que pudo colaborar.   

Así, llegó el tiempo de los “shows  de la realidad” en televisión  y en el 2002 participa como maestro de canto en el primero que se hizo en Venezuela con estas características, “Fama y Aplausos”, por Radio Caracas Televisión (RCTV),  en su única y muy exitosa temporada. Luego participó dando clases de canto e interpretación en otro programa del mismo tipo, pero con  luz y estilo propio llamado “Camino a la Fama” por el canal TELEVEN, en este estuvo durante las ocho temporadas que permaneció en el aire, hasta el 2007. Como siempre,  Félix piensa que estos programas le sirvieron de mucho para poner en “práctica” su método de canto y sistema de ejercicios,  ya que había que trabajar a los cantantes de diversas formas y en muchos estilos musicales. Estos programas según Félix, demostraron la gran cantidad de artistas por presentar al público que hay en Venezuela, cada año eran más los talentos que se presentaban, ojalá y sean escuchados.

Algunas reflexiones de Félix acerca de cantar:

¿Qué es lo más importante para Félix Formental? ¿La música? ¿El canto? ¿El arte?.... Según sus palabras,

“Lo más importante es  La Tierra, mi único planeta, los seres humanos, la flora, la fauna, todo tipo de forma de vida animada e inanimada porque también es vida, la ciencia porque ayuda a preservar la vida, la música porque hace vivir y por último cuando no falte nada y sólo para no perder mi condición de ser humano, incluiría  a  los seres inhumanos

 ¿Y el canto maestro? Muy bien, pero

 “Los pies en la tierra, primero existes, luego te enamoras y  después puede ser que cantes”.

 “Todo el que canta, lo haga bien o mal, créame que está enamorado”.

“Un hombre se enamora de su voz y trata de cantar, se enamora del canto y tratará de cantar, se enamora de una mujer y le cantará aunque sea cuando no lo esté  escuchando, así sea un tarareo casi inaudible, pero cuidado, también un diablo  puede cantar, sólo para fingir que ama”.  
 

 

Formental Estudio